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Paula Alejandra Alonso Fonseca

LA AMENAZA GANADERA EN EL RESGUARDO NUKAK MAKÚ

El resguardo indígena Nukak Makú, ubicado en el corazón de la Amazonía colombiana, enfrenta una creciente amenaza por la invasión de tierras destinada a la ganadería. En mayo de 2024, Orlando Delgado Moriones, presunto líder de un grupo de ganaderos y comerciantes conocidos como los "papayeros", fue protagonista de una audiencia penal donde se retractó de un acuerdo de culpabilidad relacionado con la invasión del resguardo y zonas de reserva forestal en el Guaviare. La fiscalía acusó a Delgado y su grupo de talar grandes extensiones de bosque para convertirlas en pastizales, afectando no solo el medio ambiente, sino también el territorio ancestral de la comunidad Nukak.



EL IMPACTO EN LOS NUKAK 


Este conflicto refleja una problemática más amplia en el Guaviare, donde la colonización, la deforestación y la expansión de la frontera agrícola han desplazado a comunidades indígenas como los Nukak. La falta de claridad en los límites del resguardo, sumada a la complicidad de actores ilegales y la escasa respuesta judicial, perpetúa un ciclo de violencia y destrucción ambiental. Mientras tanto, la lucha por la restitución de tierras sigue siendo una promesa incumplida para los Nukak, quienes enfrentan la pérdida irreversible de su territorio y la biodiversidad que sustenta su modo de vida.



A pesar de las pruebas de deforestación y las sanciones impuestas por la Corporación del Norte y Oriente Amazónico (CDA), el proceso judicial ha quedado en un punto muerto, lo que pone en evidencia la dificultad para frenar la deforestación en la región, la denuncia de los "papayeros" de que
compraron tierras ocupadas por colonos desde antes de la creación del resguardo no exime de la responsabilidad por los daños ambientales y sociales causados. La situación se complica aún más con la presencia de grupos armados, como las disidencias del Estado Mayor Central (EMC), que extorsionan a los ganaderos a cambio de permitirles operar en la zona.


LOS AVANCES DEL CAMINO QUE RECORREN INDÍGENAS NUKAK Y EL CAMPESINADO DE GUAVIARE




En un importante encuentro realizado entre el pueblo Nukak, el campesinado de las veredas Charras y Agua Bonita, y diversas organizaciones, se presentaron los avances en la construcción de un pacto de convivencia y una ruta para transformar los conflictos ambientales, sociales y culturales derivados del conflicto armado en el Guaviare. Este proceso, respaldado por la Comisión de la Verdad, la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes, la Misión de Verificación de la ONU, MAPP-OEA y la Comunidad de Juristas Akubadaura, busca abordar las tensiones que aún persisten en la región tras la firma de los acuerdos de paz con las FARC-EP. Durante los días 3, 4 y 5 de agosto, se llevaron a cabo actividades para fortalecer el diálogo, generar confianza y definir acciones para resolver las conflictividades identificadas.


EN BUSCA DE REPARACIÓN




El proceso de diálogo continúa, con la Comisión de la Verdad impulsando la construcción de confianza y la prevención de nuevas violencias. Heriberto Tarazona, coordinador de la Comisión en Guaviare, destacó la importancia de generar una red de aliados para apoyar este esfuerzo colectivo. Mientras tanto, líderes como Rodolfo Bula Gaitán, presidente de la Junta de Acción Comunal de Charras, reafirmaron el compromiso de las comunidades en seguir luchando por un futuro de convivencia y bienestar. A pesar de los desafíos, las comunidades del Guaviare se mantienen firmes en su propósito de avanzar hacia una paz duradera y un "buen vivir" para todos.

Las comunidades indígenas y campesinas de la región, quienes han sufrido las consecuencias del conflicto armado y la deforestación en zonas clave como la Sierra de la Macarena y la Serranía del Chiribiquete, destacaron la gravedad de la situación y el incumplimiento de los acuerdos de paz, especialmente en lo que respecta al capítulo étnico. Alex, un indígena Nukak, señaló que, a pesar de los esfuerzos, la situación sigue siendo difícil: "En este territorio sufrimos por muchas cosas, nada ha cambiado". Ante este panorama, los compromisos asumidos por la Comisión de Paz incluyen el seguimiento a la implementación de los acuerdos y la solicitud de garantías para el retorno de los Nukak a su territorio ancestral, actualmente afectado por la violencia y la deforestación.








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